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¿Te has
dedicado alguna vez a asuntos que no deberían ser
ilegales? ¿O simplemente quieres que se respete tu
intimidad? Si
es así, seguro que los siguientes capítulos te
desconcertarán. Pues, comunicando con otra gente haces uso
de canales en los que todo el mundo puede introducirse de
una manera relativamente sencilla. Como es difícil
evitar que se intercepten tus mensajes, es lógico,
por supuesto, que trates de hacerlos incomprensibles.
Desde hace muchos siglos, reyes, espías y otros
ladrones de varios países se han familiarizado con
esta idea. Actualmente, también los ciudadanos sienten
interés por estos asuntos, lo que disgusta
enormemente a las categorías anteriormente citadas.
Aun así, describiremos algunas posibilidades de velar los
textos escritos o la voz humana. También hablaremos
de la fiabilidad de estos métodos pero antes de
ocuparnos de los modernos sistemas digitalizados, daremos
primero algunos ejemplos clásicos ya que muchos de
sus principios básicos se utilizan en los sistemas
de ciframiento de hoy día. Escrituras
arcaicas Como
ya hemos dicho, algunos de los métodos para hacer
ilegibles mensajes escritos son antiquísimos. En su
tiempo, Julio César no confiaba en sus mensajeros
cuando enviaba mensajes a sus confidentes. Por eso en sus
mensajes cambiaba la `a' en `d', la `b' en `e', etcétera.
Cuando llegaba al final del alfabeto, volvía a
contar al principio del alfabeto. Sólo quien conocía la
norma `córrase tres puestos hacia delante en el
alfabeto', podía leer el mensaje. Es probable que
Julio César utilizara siempre semejante norma pero quizás
cambiara el número de puestos que las letras debían
correr. Actualmente, la norma que él empleaba se
llamaría `algoritmo' y el número de puestos que había que
correr `la clave'. De la misma forma el mensaje original
se llamaría `texto limpio' y el mensaje elaborado
`texto cifrado'. `Codificar' o `cifrar' quiere decir
transformar un mensaje en un documento cifrado, y el
proceso contrario se llama `descodificar' o
`descifrar'. Los sistemas de ciframiento se llaman `sistemas
criptográficos'. Los criptógrafos son los que inventan
los sistemas. Existen
sistemas criptográficos para textos escritos pero también
para codificar la voz. A su vez, los criptoanalistas
son los que se dedican al desciframiento de estos
sistemas. El método de Julio César es un ejemplo de
sistema de substitución: no era el orden de las
letras lo que se cambiaba, sino las letras mismas. En
otros métodos se utilizaban permutaciones, es decir,
no se cambiaban las letras sino su orden. A
finales del siglo XIX, se inventó el método de `tablas'
o `discos', con el que muy pronto se empezó a
utilizar una máquina especial de codificación y descodificación.
Este método mezclaba las letras del alfabeto y las ponía
al canto de un disco redondo. Después, se hacían
unos discos semejantes, procurando que en cada disco
se mezclara el alfabeto de una manera distinta. Así se formaban
varios discos, cada uno con una tabla distinta. Los
discos se colocaban, el uno al lado del otro, en un orden
acordado (la posición inicial) en un eje alrededor
del cual estos podían girar. El mensaje se realizaba
haciendo girar los diferentes discos. El texto cifrado se
hacía mediante un número fijo de giros de cada
disco en una dirección convenida (la clave). En el
lugar donde primero estaba el mensaje, después se
encontraba el texto codificado. Es evidente que si
los mensajes eran largos, se debía repetir este
proceso. Para eso el texto limpio fue dividido en bloques
del tamaño del número de discos de la máquina y
después, por cada bloque de letras se efectuaba el
mismo giro. Actualmente, esto se llamaría `ciframiento
por bloque'. La descodificación se realiazaba
mediante el procedimiento en orden inverso, por lo que
era necesario que el remitente y el receptor dispusieran
de la misma máquina. Durante
la Segunda Guerra Mundial, los alemanes utilizaban un
aparato con cinco discos basado en esta idea: el
llamado Enigma. Cambiaban las claves con frecuencia
por lo que los Aliados tenían grandes dificultades para
poder descifrar la comunicación interceptada hasta
que se apoderaron de un aparato Enigma y sus
(posibles) posiciones iniciales. Con la ayuda de un
ordenador, desarrollado en ese momento en el más
estricto secreto para poder descifrar los códigos
utilizados por el enemigo, se podían probar todas las
claves posibles en relativamente poco tiempo. Después
de la Guerra, los norteamericanos vendieron aparatos
Enigma a países del `Tercer Mundo' pero `olvidaron' de
advertirles de que el sistema ya había sido
descifrado. En el caso del Enigma, la posesión del aparato
y, con ello, el conocimiento del algoritmo fue de gran
importancia para poder descodificar. Hoy en día,
mantener oculto un algoritmo ya no es tan importante.
Los matemáticos han demostrado que es posible
confeccionar sistemas criptográficos de tal manera
que el conocimiento de los algoritmos o la posesión del
aparato no lleve necesariamente al desciframiento del
sistema.
Un siguiente método de ciframiento que data de la era
antes del invento del ordenador, proviene
probablemente de la Europa del Este. En este método se cambian
las letras del texto limpio por cifras y luego se realiza
una operación matemática con esas cifras. Quizás
el método esté en uso todavía entre espías que
han perdido su ordenador. La
espía y su jefe tienen un pequeño libro del tamaño de
una caja de cerillas. En la cubierta del libro están
todas las letras del alfabeto y algunos signos ortográficos,
seguidos por un número por el que tienen que ser
sustituidos. En las páginas siguientes del libro,
que se pueden considerar como una larga clave, sólo
hay filas de cada vez 5 cifras. Cuando
la espía codifica el mensaje "with love",
primero convierte este texto "with love" en
cifras con la ayuda de la cubierta del libro; por ejemplo,
w=8, i=7, t=22, h=16, etcétera. El resultado lo
agrupa en filas de 5 cifras y, si hace falta,
completa la última fila con ceros: wit
hl ove 8722
1613 27199 El
resultado es: 87221 61327 19900 Después,
la espía elige una página de su libro. El
primer renglón empieza, por ejemplo, con 95342 53308
34160 Ella pone
estas cifras debajo de su `mensaje en cifras': CIFRARDESCIFRAR 87221
61327 19900 "with love"72563 14625 43060 código 95342
53308 34160 clave +95342 53308 34160 clave - 72563
14625 43060 código87221 61327 19900 "with love" Ella
suma las dos filas sin `llevar', pues, de tal manera que 9+8=7
y no 17, 5+7=2 y no 12,
etc.(1) Si está segura de que ya no hay errores de cálculo,
envía el resultado a su jefe, que, como hemos dicho,
tiene un libro exactamente igual. La página con la
clave utilizada se destruye después de su uso. El
desciframiento se efectúa según el procedimiento de
orden inverso. Ahora, en vez de `sumar', hay que
`restar' la clave del mensaje cifrado. Si lo que resta es
negativo, como en la resta 7-9, el jefe hace como si
pusiera 17-9. Así obtiene "with love" en
cifras, lo que con la ayuda de la cubierta él puede convertir
otra vez en el mensaje original.(2) En realidad la operación
requirió aún más tiempo: para mayor seguridad se
anotaba el mensaje codificado con tinta invisible en
una carta y por encima se escribía un texto legible que sólo
constaba de palabras sin importancia. Nota
que empleando este método se efectúa una determinada
operación con una letra y no con un bloque de
letras, como hace el aparato Enigma. Actualmente, algo
así se llamaría `ciframiento por carácter'. Otra
diferencia es que el texto cifrado es más largo que
el texto limpio, mientras que en el caso del Enigma ambos
textos son igual de largo. A
lo mejor no sería tan difícil descifrar este sistema, si
el/la espía utilizara una determinada página (la
clave) más de una vez. Métodos en los que se come, se quema
o se destruye de otro modo la clave después de ser
utilizada, son del tipo `One Time Code Pad'. La
seguridad del sistema no sólo depende del uso único de la
clave. De esencial importancia es también que la clave
sea impredecible. Esto sólo se puede conseguir
cuando conociendo unas cifras de la clave no se pueden pronosticar
las demás cifras. Si éste es el caso, se dice que la
clave es `random' (completamente aleatoria). En la práctica
es muy complicado lograr que
la clave sea completamente `random'. Ciframiento
digital Con
el invento del ordenador las posibilidades de los
descifradores han crecido enormemente pero las
oportunidades de las personas que confeccionan las claves se
han hecho casi infinitas. No sólo la capacidad de cálculo
del ordenador, sino también el hecho de que éste
almacene un texto en los valores (1) o (0), los llamados
bits, aumenta las posibilidades (por ejemplo,
`A'=1000001). Ahora, en sus técnicas de ataque los
descifradores ya no pueden aprovechar tan fácilmente las
características de una lengua. También nuevas
comprensiones matemáticas hicieron que algoritmos
cada vez más complejos pudieran formar parte integral de los
programas informáticos (software) o de las conexiones
electrónicas (hardware/chips). Substituciones,
permutaciones, tablas y operaciones matemáticas son,
en diferentes combinaciones, habituales en los diversos
actuales sistemas criptográficos. Los
modernos sistemas criptográficos digitalizados pueden ser
clasificados de diferentes maneras. Hay ciframientos
`por bloque' y `por carácter', lo que significa
ahora el ciframiento `por bloque de bits' o el ciframiento
`por bit': por un lado los métodos que cifran un bit
original en un único bit y, por otro lado, los métodos
en los que el texto limpio y el texto cifrado no son igual
de largo. En algunos sistemas criptográficos la
clave se deduce de una u otra forma del texto limpio,
en otros se produce independientemente del mensaje
original. Existen
sistemas en los que se utiliza una clave una sola vez y
sistemas que hacen uso de una clave idéntica más de
una vez. Además,
puedes distinguir entre los mencionados sistemas
convencionales, con sólo claves secretas, y un
concepto completamente diferente, el llamado `Public Key'
(Clave Pública), que desde los años setenta empezó a
conquistar el mundo y del cual hablaremos más
adelante. Para hacerlo más complicado, en la práctica se suele
utilizar todo tipo de combinaciones de principios criptográficos. Aparte
de clasificarlos según la técnica en la que se basan los
sistemas criptográficos, también puedes juzgarlos
por su fiabilidad, su facilidad en el uso, el tiempo
de procesamiento que ocupan, su precio, etc.. Aunque no pretendemos
ser exhaustivos, abordamos ahora el tema de la calidad de
un número de sistemas que se pueden adquirir fácilmente.
Sin embargo, ya de antemano debemos relativar lo que
sigue: lo que parece seguro hoy, quizás ya no lo sea mañana. 'One Time Code
Pad' ciframiento `por bit' A
los sistemas criptográficos convencionales que se
consideran indescifrables, pertenecen los sistemas de
ciframiento `por bit' con una clave que sea bastante `random',
que sea al menos, igual de largo que el mensaje original y
que se use sólo una vez. Estudiemos
más detalladamente esas claves `aleatorias' o `random',
partiendo de la suposición de que los
criptoanalistas pueden disponer de las recetas (en hardware
o software) con las cuales se confeccionan las claves. A
pesar de ello, ha de ser imposible predecir la clave,
ni siquiera si una parte de ella ya se conoce. Por lo
tanto, la cuestión es cómo se hace una clave
`random'. En
otras palabras: ¿dónde encuentras los factores
casuales que procuren que el resultado de una receta
conocida sea impredecible? El
ruido de fondo en tu radio-FM, la radiación del sol y el
resultado de una lotería son, por ejemplo,
aleatorios porque no se les puede aplicar una fórmula. También
ciertos componentes electrónicos, como el diodo y el
transistor, pueden producir ruido de fondo. Por esa
razón se utilizan estos componentes en algunos generadores
de claves `hardware'. Otro método para hacer claves de
manera `hardware' es el uso de registros de
desfasaje, que se emplean sobre todo en aparatos para
codificar la voz. Sin embargo, así nunca se consigue un
`random' total. En
las recetas `software' para la confección de claves lo
mejor es hacer uso de la impronosticabilidad humana
como fuente aleatoria. Puedes pensar p.e. en el momento
en que alguien realiza cierta operación ante el ordenador
(el reloj del ordenador), en las teclas del teclado
que alguien elige, en el tiempo transcurrido entre
dos pulsaciones, etc. Cuantos más elementos impredecibles mejor,
aunque también con este método queda difícil conseguir
un `random' completo. Sin embargo, no confíes de
ningún modo en programas que para la confección de
una clave sólo hacen uso de factores que ciertamente
parecen muy enigmáticos o complicados pero que, en
realidad, se llevan a cabo según unas reglas
relativamente sencillas, como el tiempo que el ordenador
necesita para efectuar cierto cálculo o para
almacenar un archivo en disco. Que
la clave sea impredecible es de tanta importancia para la
seguridad de este método, que para obtener el texto
cifrado se limita a una operación de bits `XOR'(3),
que se aplica también en otros métodos de criptografía.
La idea básica de `XOR' es que se compara un bit del
mensaje con el bit correspondiente de la clave. Si
esos bits son diferentes, en el texto cifrado se pone un
(1) en el mismo sitio. Si son iguales, se pone un (0)
en el mensaje codificado. Con esta misma operación
puedes recuperar también el texto original. Por ejemplo: CIFRAR
(XOR)DESCIFRAR (XOR) 1101011
texto limpio1001010 texto cifrado 0100001
clave0100001 clave 1001010
texto cifrado1101011 texto limpio A
condición de que la clave sea suficientemente `random',
esta sencilla operación también sirve para cifrar
textos.(4) El sistema es seguro porque los descodificadores
no pueden hacer más que probar todas las claves posibles. Podrás
imaginarte que, como el número de claves es casi
ilimitado, incluso los poderosos ordenadores de hoy
en día precisan hacer cálculos interminables. Estos
sistemas son seguros, pero tienen muchas desventajas. El
ciframiento y el envío de grandes archivos almacenados en
disco acapara relativamente mucho tiempo, lo que, por
supuesto, resulta molesto cuando tienes que hacerlo
con frecuencia. Además, para cada persona con la que te
quieras comunicar tendrás que utilizar cada vez otra
clave, mientras que a lo mejor te comunicas con mucha
gente. En ese caso necesitas un montón de discos blandos
que no deben caer en manos de personas que no estén
autorizadas. Aparte de ello, primero hay que
encontrar una manera segura de intercambiar la clave. Para gobiernos
y organizaciones de gran capacidad financiera tal vez ello
no constituya un problema pero para gente como
nosotros sí. Y es que (todavía) no disponemos de
los recursos necesarios para pagar a un mensajero que
recorre el mundo con una valija diplomática
encadenada a la muñeca. La cuestión se vuelve aún
más complicada cuando ha habido algún fallo en la
comunicación. Incluso si sólo se ha perdido un bit,
hay que volver a codificar el texto limpio y a enviar el
mensaje codificado. En
suma, el uso de estos sistemas no siempre es muy práctico.
Pero en ciertas circunstancias a lo mejor aceptas
esas molestias. Por ejemplo, la sección diplomática
de la antigua resistencia salvadoreña (FMLN) utilizaba
semejante sistema en las negociaciones con el
gobierno de su país, así como algunas guerrillas
latinoamericanas. Ciframiento
`por bloque' A
la categoría de sistemas inseguros corresponde, en
nuestra opinión el estándar DES. El DES es la sigla
de `Data Encryption Standard', que se vende como chip y que
fue desarrollado en los años setenta por la empresa IBM.
Por entonces corría el rumor de que la `National
Security Agency' (NSA) había obligado a esta empresa
a debilitar intencionadamente el sistema. En 1952 se creó
en Estados Unidos la NSA para descifrar códigos
enemigos y hasta la fecha se considera como el
servicio de escuchas y de (des)codificación más
importante del mundo. Se dice que tan sólo para la
interceptación de comunicación internacional el servicio gasta
unos treinta mil millones de dólares al año. En
1977 se convirtió el DES en estándar en EEUU. Con la
aprobación de un gobierno que, por otra parte, no
confía sus secretos propios al DES. Sin embargo, el
algoritmo (todavía) sigue siendo el más utilizado en el
sector comercial para la protección de la
telecomunicación. Con el DES se pueden codificar el
correo electrónico, los datos almacenados y la voz. El
DES es un sistema de ciframiento `por bloque', ideado para
la codificación y la descodificación de bloques de
64 bits. La clave que se utiliza tiene también 64
bits de largo, pero, en verdad, sólo se usan 56 bits.(5)
De hecho, el algoritmo consta de una serie de
distintas operaciones: permutaciones y substituciones
realizadas frecuentemente según tablas. Para las
diferentes
operaciones se suelen utilizar claves cambiantes, que se
deducen de la clave principal. Los principios básicos
que rigen los difentes pasos del DES son secretos. Su funcionamiento
se reveló sólo en forma de tablas poco claras. Ello hace
difícil averiguar cuáles son las funciones analíticas
o matemáticas que determinan las diferentes fases
del procesamiento. Desde luego, numerosos científicos han tratado
de analizar el DES, pero sólo han conseguido analizar
partes separadas del algoritmo. Sin embargo, muchos
de ellos no descartan la posibilidad de que haya una
`puerta secreta', que permita recuperar el texto limpio
del mensaje cifrado. El
sistema DES puede funcionar de cuatro modos (`modes')
diferentes. A
pesar de todas las posibilidades del DES podemos concluir
que dadas las actuales evoluciones tecnológicas el
tamaño de la clave, es decir 56 bits, del estándar
DES (ya) no reúne los requisitos necesarios. "... Es
posible construir una máquina de un millon de dólares
que pueda descubrir cada clave del DES en siete
horas. Ello implicaría que, por término medio, esa máquina
podría descodificar un ciframiento del DES cada tres
horas y media... Por diez millones de dólares eres
propietario de una máquina que sólo precisa unos 21
minutos, y por 100 millones de una máquina que sólo
necesita dos minutos... Estoy seguro de que la NSA
está en condiciones de realizarlo en unos segundos, visto
su presupuesto".(6) Ahora, para mejorar la
fiabilidad se lanza al mercado el DES-hardware, en
que se sobrecifra, a veces con algoritmos no procedentes
del DES o con claves más largas. La IDEA, que
significa `International Data Encryption Algorithm'
es una alternativa mejor que el DES. También con la IDEA se
pueden velar textos, datos almacenados y la voz. Es un
producto suizo, inventado por Xueija Lai y James
Massey, que se comercializa tanto en hardware como en
software. El algoritmo, que, contrariamente al DES, sí es
conocido, está basado en distintas operaciones
matemáticas y consta también de varios pasos. La clave
que se usa es 128 bits de largo. A pesar de ello, la IDEA
es, por término medio, dos veces más rápida que el
DES. La IDEA es
todavía demasiado nueva para sacar conclusiones
definitivas sobre su seguridad. Lo cierto es que los
inventores han puesto todo su empeño en inmunizar la
receta contra todas las posibles técnicas de ataque de
los descifradores. En distintos círculos
universitarios y militares se está tratando de
descifrar el sistema. Hasta la fecha sin éxito, aunque
queda completamente por ver si nosotros seremos los
primeros en ser informados en el caso de que se consiga
descifrarlo. Los
cuatro modos de instalación de la IDEA (`modes') son
iguales a los del DES. `Public
Key' En los
años 70 se creó un nuevo concepto dentro de la
criptografía, a saber `Public Key' (Clave Pública).
En `Public Key' cada persona posee una
combinación única de dos claves que son diferentes
pero que hacen juego: una clave pública y una clave
privada. Las claves tienen que ser confeccionadas de tal
manera que lo que se cifra con tu clave pública
sólo puede ser descifrado por tu clave privada (y al
revés). La idea
es que, por ejemplo, Juan puede enviar su clave pública a
Ana por una línea de comunicación pública.
Después, Ana puede codificar el mensaje que
ella quiere enviar a Juan con esa clave. Juan, a su
vez, descodifica ese mensaje con la clave privada de
él. Mientras Juan mantenga en secreto esa clave, nadie
podrá leer el mensaje. Si
el sistema está bien hecho y si también Ana ha enviado
la clave pública de ella a Juan, Ana puede usar su
propia clave privada como garantía de que fue ella
quien envió ese mensaje a Juan. Es que cualquier persona
por lo tonta que sea y que tenga la clave pública de
Juan puede mandarle un mensaje codificado. Por
eso Ana cifra primero el mismo mensaje con su propia clave
privada y de esta manera pone su `firma digital', por decirlo así. En
cuanto Juan recibe el mensaje, primero lo descifra con su propia clave privada y
luego con la clave pública de Ana. En sus intentos de descifrar `Public Key' los
especialistas en este terreno pueden aplicar una técnica extra de ataque: pueden tratar
de deducir de una u otra forma la clave privada de la clave pública. La
mayoría de las recetas que se han ido inventando para la confección de pares de
claves resultaron no ser resistentes a estos ataques. La única receta que se
considera segura es el llamado sistema RSA, nombre compuesto por las iniciales de
sus creadores Rivest, Shamir y Adleman. Su sistema está basado en el hecho de
que - si bien es cierto que es relativamente simple multiplicar dos números que
sólo son divisibles por sí mismos (números primos) - no obstante, es
considerablemente más difícil deducir de nuevo del producto los números primos
originales. Si los números primos son bastante largos, ello incluso se hace
imposible. Si el producto de los números primos es un número de
más o menos 200 cifras (decimales), un ordenador con la actual capacidad de
cálculo tarda algunos millones de años en encontrar los números primos
originales. Para llegar a entender algo de la seguridad del sistema RSA puedes
imaginarte lo siguiente. Haces dos guías telefónicas infinitamente grandes de una
ciudad imaginaria. Una guía está ordenada por números, la otra por apellidos.
Publicas la guía ordenada por apellidos y tú te quedas con la guía ordenada por
números. Las personas que quieren enviarte la palabra `CACA', escogen de la guía
ordenada por apellidos sucesivamente un apellido que comienza con `C' (p.e.
Cairo), después un apellido que comienza con `A' (p.e. Alonso), etcétera. Luego, el
mensaje que te mandan sólo consta de los números de teléfono de Cairo, Alonso
y de las otras personas encontradas de esta manera. Tú tienes la guía ordenada
por números y puedes descodificar el mensaje. Como las guías telefónicas son
casi infinitamente grandes, es prácticamente imposible ordenar la guía
pública por números, y encontrar los números de teléfono correctos requeriría
muchísimo tiempo. La gran ventaja de `Public Key' es que el intercambio de
claves se ha hecho más simple y que ya no es necesario enviar primero un
mensajero. Tampoco es necesario proteger montones de disquettes contra personas
no autorizadas. El gran problema con el algoritmo RSA estriba en que el
proceso de ciframiento y desciframiento exige muchísimo tiempo. Por consiguiente,
en la práctica casi nadie utiliza el RSA en su forma `pura', aunque sólo sea
porque los esquemas convencionales no son necesariamente más débiles que la
criptografía del `Public Key'. Por lo tanto, el siguiente programa, el PGP, hace
uso de una combinación de `Public Key' y del algorimo IDEA, que hemos mencionado
anteriormente. PGP `Pretty Good Privacy' (PGP) es un paquete de software
creado por Phil Zimmerman. Se utiliza sobre todo para el ciframiento del correo
electrónico (e-mail) pero, por supuesto, también sirve para velar ficheros. El PGP
no es caro y se ha divulgado mundialmente. Como ya hemos dicho, el PGP
utiliza una combinación de elementos del RSA y de la IDEA. Para cada mensaje que se
quiere enviar, se hace una llamada `clave de sesión' con la ayuda de la IDEA.
Esta `clave de sesión', sobrecifrada con la clave secreta del RSA, se envía
juntamente con el mensaje. En el ordenador la clave secreta del RSA está protegida
automáticamente con una (larga) contraseña. Se dice que el PGP es uno de los sistemas que (hasta la
fecha) son indescifrables. Sí es posible que una tercera persona
intercepte la clave pública cuando se la manda al destinatario, que la
manipule y la reexpida. Si no confías, tienes que comparar la clave original con la
clave recibida.(7) Además, hay quienes afirman que se puede mejorar la manera en que
se eligen y prueban los números primos en el PGP. Sea como sea, en Estados Unidos el PGP ha avivado el
debate sobre la prohibición de sistemas criptográficos no autorizados por el
Gobierno. Ya desde hace algún tiempo, los guardas destinados al velar por el
cumplimiento de la ley y los servicios secretos han obstacularizado la divulgación de
o publicaciones sobre buenos sistemas criptográficos. Ahora, sin embargo, ellos
parecen darse cuenta de que se hallan en una situación peor que la de los
tiempos anteriores de la era del ordenador cuando las técnicas de sacar cartas de
los buzones, abrirlas al vapor o pinchar teléfonos y mecanografiar las
grabaciones tenían que aplicarse por la fuerza selectivamente a causa del alto
coeficiente laboral de las mismas. Si todo el mundo utiliza el PGP, la lectura de
cartas ajenas (ahora electrónicas) vuelve a ser un trabajo arduo que no se
puede aplicar a gran escala. Y esto si se consigue leerlas. Entonces no es de extañar que los partidiarios de una
prohibición de la criptografía a la vez aboguen por un nuevo estándar de
ciframiento. El DES se ha quedado anticuado y antes de que sea posible la
prohibición de otros sistemas, es necesario la creación de un nuevo sistema autorizado
de criptografía. El sistema que entra en cuenta para ello se llama `Skipjack'
y está empaquetado en un chip llamado `Clipper'. El algoritmo, del cual no se
conocen muchos detalles, ha sido desarrollado por la NSA y funciona con una clave
de 80 bits. Cada aparato que esté provisto de un `Clipper-chip' (VLSI) se
equiparará de una
`clave principal' especial, con la que cifrarás la clave
que utilizarás en la comunicación. Aparte de esto, cada aparato tendrá unos
números únicos que se enviarán juntamente con los mensajes. El proveedor
transmite al Gobierno estos números junto con el nombre del cliente. El Gobierno
puede buscar la clave principal en base a los números del aparato. Para
combatir abusos en cierta medida, la clave principal está dividida en dos y
almacenada en diferentes organismos estatales. Se necesitan ambas partes de la
clave para poder `escuchar' la comunicación criptografiada. Formalmente,
sólo funcionarios del Gobierno con una autorización especial tendrán acceso a
ambas partes de la clave principal. Un claro ejemplo de vino viejo en odres nuevos: sin perder
sus posibilidades de control, la Administración ofrece al ciudadano respetable
y honrado una oportunidad de comunicarse de una manera `segura'. Por
falta de comunistas, los partidiarios de estas tendencias advierten del peligro que
los narcotraficantes, los terroristas y otros criminales representan para la
`seguridad del Estado'. Y mientras no les molesta a ellos, sí lo hace a nosotros
que así, por comodidad, midan con el mismo rasero a las diferentes
categorías. Algunas personas consideran como un derecho que pueden
proteger su intimidad de una manera que a ellas mismas les parezca más apropiada
en todas las circunstancias. Por eso rechazan el control estatal del
uso de la criptografía. ¿Tú tampoco pides permiso de las autoridades para
susurrar de vez en cuando? Un alto funcionario de la NSA, James Hearn, está en
Londres con el fin específico de convencer a la Unión Europea y a la
Asociación de Librecambio europea de la filosofía del `Clipper-chip'. Por ejemplo,
aboga por la incorporación automática del chip en las futuras mejoras
de la infraestructura de la telecomunicación, que se llama también `autopista
digital'. Mientras escribíamos este artículo, en Holanda también
se empezó a discutir sobre el tema. Los Ministerios del Interior, de Defensa,
de Justicia y de Circulación, Transporte y Dominio de Aguas están
realizando un borrador de un proyecto de ley que regularice mediante un sistema de
licencias la venta y la utilización de la criptografía. Independientemente de la
pregunta si esta ley puede hacerse factible, la cuestión principal es si los
ciudadanos permiti_án que se les arrebate su derecho a protegerse contra la
Administración. En el caso de que el proyecto de ley, o una variante de
él, se haga ley, aún les quedan esperanzas a los desconfiados de la
Administración. Los que hacen las leyes casi nunca pueden seguir el ritmo de la tecnología.
Por ejemplo, en Estados Unidos ya hay gente que está elaborando un PGP
invisible (`stealth PGP'), una variante al PGP en la cual será difícil
demostrar si se ha utilizado la criptografía. ¿O es que también nos prohibirán que
nos enviemos ruido de fondo y tonterías? Los técnicos ven también otras
posibilidades de ocultar el uso de la criptografía, por ejemplo, escondiendo mensajes
en textos que constan de tonterías o en ilustraciones. Mensajes escondidos en ilustraciones En realidad, esconder mensajes en ilustraciones va más
allá de sólo hacer ilegible la comunicación ya que este método, que
todavía no se vende como paquete de software, consiste en que se encubra la
existencia de la comunicación misma. Este sistema se llama `esteganografía'. El invento
del ordenador ha
aumentado las posibilidades en este campo. El principio de
ocultar un mensaje en una ilustración significa lo siguiente: Se codifica cada
color de una ilustración en una larga cadena de bits, pero no cada
color `utiliza' cada bit de esta cadena. En los bits que no son (tan) importantes,
se pueden esconder bits que forman parte del mensaje. Sólo alguien que sepa
de qué bits se trata y que conozca la receta, está en condiciones de leer el
mensaje. Si se pone semejante ilustración en un lugar público, como un
boletín de una red o un tablón electrónico (V. el artículo ..... ), en
principio todo el mundo puede encontrarla. A las personas que no están al tanto les es
imposible averiguar si se trata sólo de una ilustración o también de un
mensaje, y, por lo tanto, tampoco se puede sacar en claro `quién comunica con
quién'. Contraseñas de protección para programas Hay muchos programas que, en realidad, no están
destinados específicamente para el ciframiento de textos pero que sí lo ofrecen como
posibilidad suplementaria. Unos ejemplos conocidos son WordPerfect, ciertos programas
de spreadsheet y de base de datos y el programa de compresión Pkzip. Con
estos programas es posible proteger ficheros con una contraseña. El manual de WordPerfect 5.1 dice lo siguiente sobre las
contraseñas de protección: "De ninguna manera WPCorp puede anular
la protección de sus ficheros si usted ha olvidado su contraseña propia". Esto no
es verdad, porque entretanto varias personas han descubierto cómo funciona el sistema.
La primera fue Helen Bergen de Australia que necesitó una tarde de estudios y
el dorso de un sobre para romper la protección. Cuando comunicó esto a
WordPerfect Pacific, la empresa le contestó que "WordPerfect no dispone de
semejante programa y por eso no es capaz de anular la protección". Además, ellos
añadieron que "sólo muy pocas personas pueden escribir tal programa". De lo susodicho se puede concluir que WordPerfect no se
toma muy en serio la protección. Entretanto, se puede encontrar el programa de
desciframiento `WPCRACK' en muchísimos tablónes de anuncios
electrónicos (o BBS: un ordenador al que sus miembros pueden llamar para leer o enviar
mensajes). Se dice que se ha inventado WPCRACK para ayudar a los que han olvidado la
contraseña de un documento. El problema con la protección mediante contraseñas de
WordPerfect estriba en que el método de protección es muy sencillo.(8) Aparte de
ello, en un documento escrito en WP algunos caracteres son siempre iguales en
determinados lugares. Desde luego, esto es el sueño de cualquier analista de
criptografía: disponer del texto original y del texto cifrado. Utilizando los dos
textos, el programa WPCRACK puede `adivinar' la contraseña en algunos
segundos. Otros programas que utilizan contraseñas para la protección de ficheros
suelen hacer uso de un método de ciframiento comparable o, incluso más
simple. Un grave problema constituye el que muchas personas
utilicen cada vez la misma contraseña. Supon que utilizas la misma contraseña para
tus documentos escritos en WordPerfect y a la vez para el sistema informático de
tu trabajo, o, aún peor, para el PGP. Después de que con la ayuda de WPCRACK
hayan encontrado la contraseña de tu documento escrito en WP, todos tus
documentos quedan al descubierto de una vez. Los métodos de protección que se utilizan en estos
programas no suelen ser muy fiables porque sus creadores normalmente no son
especialistas en el campo de la criptografía. En realidad, sólo se puede confiar de
programas de ciframiento si han sido desarrollados por personas que sí están bien
enteradas. Lo mejor sería si los programas de tratamiento de texto y de spreadsheet
tuvieran la posibilidad de ejecutar el PGP desde el programa. Mientras
eso no sea posible, es importante que se cifre cada documento por
separado. Contraseñas de protección para ordenadores personales y
discos duros Se comercializa un número de programas que ofrecen la
posiblilidad de proteger el acceso al ordenador mismo con una contraseña. A veces,
esa posibilidad está incluida de manera estándar en el ordenador. Mucha gente
cree que así se cifra la información almacenada en el ordenador aunque por lo
general no es ése el caso. Lo que ocurre es que se hace imposible el arranque
del ordenador, un bloqueo que a menudo es fácil de levantar con unas
sencillas operaciones. Claro que un interesado sin permiso también puede sacar el
disco duro del ordenador para estudiarlo con la ayuda de otro ordenador. Incluso ya circulan programas con los que se puede
levantar la protección de la mayor parte de estos métodos. Ni un ordenador provisto de
un Chip AMI-BIOS, ni un programa como PC-Lock es de fiar, salvo si tú quieres
evitar que tus niños jueguen en tu ordenador. Un programa que vale la pena mencionar y que efectivamente
cifra los datos de un disco es SecureDrive. Este hace uso de la IDEA y hasta
ofrece la posibilidad de colaborar (en cierta medida) con el PGP. Con SecureDrive
es posible cifrar partes de un disco duro. También se pueden proteger
discos sueltos (floppys). Por otra parte, se puede hacer lo mismo con Norton
Diskreet, que está basado en el DES pero que es probablemente menos fiable. Si tienes muchos datos almacenados en un disco duro
protegido con SecureDrive, sin duda quieres hacer copias de reserva de vez en cuando.
Hazlo en discos sueltos que también debes cifrar con SecureDrive. Una vez
conectado, SecureDrive combina perfectamente con programas para hacer copias de
reserva como MS Backup. Sin embargo, procura utilizar para almacenar la manera
normal, MS-DOS compatible. En el caso contrario, `se pasa por alto'
SecureDrive y los datos son almacenados sin ciframiento en los discos del
backup.
LO QUE (NO) SE DEBE HACER Hasta ahora hemos hablado sobre sistemas criptográficos
que pueden ser usados para poner en clave disquetes y archivos, y de la
seguridad de esos sistemas. Habrás comprendido de los otros capítulos que junto a
quienes quiebran los códigos también existen intrusos o escuchas a través
del cable o la pantalla. A menudo son esos métodos en la práctica más exitosos y
baratos. Ningún sistema criptográfico es impenetrable. Tendrás que formularte
una y otra vez la pregunta: "¿Qué es lo que más pesa para mi
enojado/a ex, vecinos curiosos, inspectores sociales o la Seguridad de Estado, la
información especial de que dispongo o el esfuerzo financiero que tienen que realizar
para lograr averiguarla?". Te daremos a continuación una cantidad de consejos, con
los que por lo menos les elevas los costos: Nunca dejes por cualquier lado claves secretas o
contraseñas. En cuanto a las contraseñas rige: el nombre de tu novio, abuela o perro,
es demasiado evidente. Lo mejor es elegir palabras que no existen. Los
programas que ofrecen la posibilidad de introducir frases - contraseña
son los mejores. Decodificar una contraseña de 6 signos le costó al
poseedor oficial del récord mundial desde agosto de 1993 como máximo 1 minuto, pero
en esos campeonatos no participaron las computadoras rápidas de las que disponen
algunas instancias gubernamentales.
Ten en cuenta que los "intrusos" o virus pueden
destruir tu programa criptográfico, claves, contraseñas y textos o extraer
información de ellos. Por ejemplo, es posible reemplazar la parte de un programa
en clave que exige una contraseña (por ej. de PGP o Secure Drive) por algo
que aparentemente es lo mismo pero que quita la contraseña y la escribe en
alguna parte del fichero en tu disco duro. Este fichero puede ser leído luego por
el "intruso". Este truco se denomina "el caballo de Troya". Si tienes a disposición sólo un ordenador de un sistema
"multi - user" (uso múltiple) o una máquina que está conectada a un
"Local Area Network" (LAN) (Red de área local) tienes que tener en cuenta que quien
regenta el sistema u otros usuarios muy hábiles pueden tener acceso a tus
ficheros confidenciales, programas de seguridad y claves, a veces hasta en el
momento en que estás trabajando. Posees una computadora propia pero tienes miedo de la
posibilidad de que otros puedan lograr acceso a tu ordenador y al disco duro que
está dentro, entonces lo que tienes que hacer es poner los archivos
confidenciales, programas de seguridad y claves en disquetes sueltos. De esa manera
puedes llevar contigo todo el día el acceso a tus datos sin necesidad de cargar
a cuestas el ordenador. Estos disquetes (o el disco duro si a pesar de
todo lo quieres usar) los puedes poner en clave de nuevo por ejemplo con
Secure Drive. También puedes hacer un disquete con el programa Secure Drive con
el que arrancas tu propio ordenador. Poner en marcha la computadora sin el
disquete, es imposible. Independientemente del método criptográfico que uses,
les complicas más las cosas a los analistas de claves, si comprimes el texto
listo (lo haces lo más pequeño posible) antes de codificarlo. PGP ha creado esa
posibilidad, pero muchos otros programas a la venta hacen lo mismo (PKZIP,
LHARC, PKPAK). Si quieres elevar hasta alturas desconocidas la
desesperación de quienes quiebran los códigos, codifica tu mensaje o archivo con diferentes
programas en clave, en forma consecutiva. Tienes que usar por último el mejor
de ellos; con ello codificas el texto en clave que has obtenido antes. Piensa que las "versiones no codificadas"
archivos que quizás hayas codificado con mucho esfuerzo, no son sacadas automáticamente del
disquete de una manera irreparable por cualquier programa criptográfico. Las
órdenes para hacer desaparecer archivos de los sistemas operativos (cancelar)
le informan al ordenador solamente que el trozo del disquete donde
estaban los archivos está de nuevo disponible para otros archivos. Hay legiones de
programas que hacen reaparecer el texto como por arte de magia. Para borrar un
archivo hay que reescribirlo. Con PGP puede regularse esa posibilidad. Si
tienes verdaderas
razones para la paranoia, tienes que adquirir un programa
que pueda reescribir muchas veces tu archivo, como "Norton wipelife".
Lo mismo rige por cierto para los archivos "temporales" que hacen algunos
sistemas criptográficos durante el proceso de codificación; también ellos tienen que
hacerse desaparecer. Si usas la codificación sólo para el correo
electrónico, entonces lo más práctico es que el mensaje a codificar y la clave
necesaria nunca se pongan en el disco duro. Eso es posible si haces un disquete de los
llamados aparentes o "virtuales" (ramdisk). Lo que quiere decir que
un trozo de la memoria de la computadora actúa como si fuera un disquete. Toda la
información que está allí almacenada desaparece en el momento mismo en que se apaga
el ordenador. En el disquete que va adjunto a este libro se aclara cómo debe
hacerse. Por mejor que hayas codificado tus archivos, si envías
mensaje a otros a través de la computadora, siempre es posible averiguar de
dónde procedía el mensaje y hacia dónde fue enviado. Llama por lo tanto la
atención que uses criptografía. O que sólo a veces o solamente le envíes
mensajes codificados a la tía Juana. |